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 CAPÍTULO 15. El Sánchez Pizjuan, una realidad 1958

 

EL SÁNCHEZ PIZJUAN UN GRAN ESTADIO

Posiblemente muchos aficionados sevillistas desconocen que el propósito de hacer un gran estadio para el Sevilla nace en 1937, aún en plena contienda civil Sánchez Pizjuan llega a un acuerdo con Pablo Armero; el marqués del Nervión al que diez años antes el Barón de Gracia Real le había comprado los terrenos para construir el Estadio de Nervión y compra el Sevilla 42.000 metros cuadrados al lado del estadio al precio de 9 pesetas el metro cuadrado y con la obligación de pagarlo en 25 años con un interés anual del 3%. La directiva del Sevilla suscribe y vende un gran paquete de obligaciones entre los sevillistas para poder hacer frente a los pagos. Lo cierto es que por la mente del presidente no solo pasaba la construcción de un nuevo campo, si no que en el proyecto entraban instalaciones para otros deportes. La marcha de Sánchez Pizjuan a la Federación Española aplazó el proyecto. Cuando Sánchez Pizjuan vuelve a Sevilla en el mes de mayo de 1948, tras la proclamación como nuevo presidente en la asamblea en donde es elegido el nuevo presidente habla del proceso de intenciones de la nueva junta directiva que él iba a comandar.
Consolidar al club entre los primeros de España y proyectar un nuevo estadio con una capacidad mucho más elevada que los 18.000 aficionados que cabían en el campo de Nervión. No obstante pasan seis años más hasta 1954 que vuelve a surgir-ahora con cierta urgencia-que el nuevo estadio habría que comenzarlo con cierta premura. En los meses siguientes los directivos del Sevilla van repetidamente a Madrid para ver in-situ la remodelación que está realizando el Real Madrid con su estadio de Chamartín. En el mes de enero del 54, el Sevilla sacó a concurso el proyecto de construcción del estadio, que debía presentar las mejores condiciones de visibilidad dentro del menor coste posible, la acometida de las obras de forma escalonada en diferentes etapas, un atractivo diseño exterior, y sobre todo, que tuviese una capacidad no inferior a 50.000 espectadores. Los premios establecidos por la entidad sevillista para los aspirantes fueron de cincuenta mil pesetas para el ganador y treinta mil pesetas para el segundo mejor proyecto.
Se presentaron siete bosquejos y resultó ganador el de Manuel Muñoz Monasterio el mismo arquitecto que había construido el estadio de Chamartín y que curiosamente ese mismo año en el mes de noviembre pasa a denominarse Santiago Bernabeu.
El proyecto ganador que iba a hacer realidad el sueño de Sánchez Pizjuan planteaba una capacidad para 50.200 espectadores y un coste de 23 millones y medio de pesetas.

El sueño de Sánchez Pizjuan se vio truncado por su repentino fallecimiento, pero el vicepresidente Ramón de Carranza no dio opción a que el sevillismo perdiera la ilusión de tener el mejor estadio del sur de Europa y aún con el cuerpo caliente del llorado presidente prometió que el sueño de Sánchez Pizjuan se cumpliría al pie de la letra, tal como él lo había pensado. El 28 de Octubre de 1956 fallece Sánchez Pizjuan y tres días más tarde Ramón de Carranza y el presidente provisional Francisco Graciano Brazal encargan a la empresa catalana Ingar la iniciación del proyecto. Surge un imprevisto y es que el presupuesto inicial se ve sensiblemente incrementado debido a los dos años transcurridos. El acuerdo se firma con un presupuesto de 50 millones de pesetas divididas en dos créditos que le fueron concedidos al Sevilla gracias a las buenas gestiones de Carranza y Graciani por la Caja de Ahorro y el Banco Español de Crédito.
El tema de la adjudicación de las obras fue uno de los principales obstáculos, ya que en un principio la empresa Agromán contaba con más posibilidades, pero finalmente la directiva se inclinó por la citada empresa catalana, que daba más facilidades en el pago.
A los 35 días de fallecido Sánchez Pizjuan; el 2 de diciembre de 1956 se coloca la primera piedra de lo que sería el nuevo estadio. Entre las personas que asisten al magno acontecimiento además de las autoridades civiles, militares y deportivas hay también un chiquillo que simbólicamente ayuda a colocar dicha primera piedra, no es otro que Ramón Sánchez-Pizjuan un sobrino del desaparecido presidente que responde al nombre de “Chito”. La obra dura 23 meses, desde que se coloca la primera piedra hasta que el 7 de septiembre de 1958, con el estadio aún sin terminar totalmente en sus gradas norte y sur, se inaugura oficialmente. En lo civil con la celebración de una misa que corre a cargo del capellán del Sevilla el padre Teruelo. En lo deportivo con el saque de honor que realiza el marqués de Soto Hermoso, D. Ramón de Carranza que ejerce de presidente y con la celebración de un encuentro frente al recién ascendido Real Jaén. Partido que termina con empate a tres goles, los del equipo de la ciudad del Santo Reino conseguidos, dos por Arregui y el tercero por Sará. Los del Sevilla por mediación de Szalay, Oviedo y Diéguez.
Fue un día de fiesta para el Sevillismo que asistió en masa al que sería su “Bombonera” particular para los próximos años. Ese día el Sevilla alinea de salida frente al Real Jaén a: Cardoso, Santín, Herrera II, Campanal, Ruiz Sosa, Graça, Antoniet, Diéguez, Pepillo, Arza y Szalay.
Un año antes de su inauguración se había convocado un concurso público entre los aficionados para dotar al nuevo estadio de un nombre. Fueron numerosas las propuestas: Nuevo Campo de Nervión, Gran Estadio, Nuevo Nervión, etc. Al final se aceptó la propuesta del socio del club Julio González Cabañas que había remitido una carta a la prensa local para que el nuevo estadio se bautizase con el nombre del recordado presidente Ramón Sánchez Pizjuan. La directiva lo sometió a votación en la asamblea anual y la propuesta fue aceptada por unanimidad.

Entre las estampas más bellas que se guardan en el Club hay una colección de fotos donde los espectadores que asistieron a los partidos que jugó el Sevilla en la Copa de Europa, veían detrás de la pequeña grada de fondo del estadio de Nervión, emergía majestuosamente las altas gradas de preferencia del nuevo estadio, mientras que los espectadores que se habían colado en las inacabadas obras del Sánchez Pizjuan veían como su equipo el Sevilla jugaba sus partidos de la Copa de Europa, la máxima competición continental aprovechando que el viejo Nervión tenía mucho menos altura que el nuevo Sánchez Pizjuan.

El sueño de Ramón Sánchez Pizjuan se hizo realidad y la “Bombonera” de Nervión emergió majestuosamente en un sector de la ciudad que cada día tomaba más valor. Junto al nuevo estadio al otro lado de la Avenida de Eduardo Dato, paralelamente a la obra del pizjuan se levantaban los bloques de pisos de la Diputación. Como presidente de la Diputación Provincial ejercía en ese momento el propio presidente de la entidad blanca el marqués de Soto Hermoso.
Sevilla comenzó a expandirse hacia ese lado de la ciudad y como prolongación de la Avenida Marqués de Pickman se construyeron al otro lado del famoso arroyo Tamarguillo barrios populares como Amate, las Candelarias, los Pajaritos y posteriormente Madre de Dios, esto motivó que el centro de la ciudad se desplazara y que la zona donde se había levantado el Sánchez Pizjuan tomara un valor incalculable.
La inauguración oficial ante el Real Jaén se hace sin acabarse el estadio en su totalidad. Los goles carecían de grada alta, aún así la capacidad del nuevo estadio superaba los sesenta mil espectadores, convirtiéndose con ello en el tercer estadio de España en cuanto a capacidad. La gran inversión que tuvo que realizar el club en la construcción del estadio- al carecer de ayudas por parte de las instituciones públicas- que no aportaron ni una sola peseta, el Sevilla entra en una situación de falta de recursos para reforzar debidamente el equipo, se avecinan tiempos de penurias y los directivos eran consciente de ello. Comienza la travesía del desierto en lo económico y esto se dejaría notar en el rendimiento del equipo. Esto lo comentaremos en el próximo capitulo.
El estadio Sánchez Pizjuan desde ese momento se convierte en el estadio de referencia del sur de Europa. Es escenario de partidos de la máxima importancia, tanto a nivel de selecciones como a nivel de clubes. Sus muros vieron jugarse las participaciones del Sevilla en la Recopa en el partido jugado el 26 de septiembre de 1962, frente al Glasgow Ranger que el Sevilla gana por 2-0. Cuatro años más tarde el 5 de octubre de 1966, el Sevilla empata a dos tantos frente al Dínamo de Pitesti rumano en la competición denominada Copa de Europa de Ciudades en Ferias. Dentro de ésta misma competición se juega el 5 de septiembre de 1970, el partido contra el equipo turco del Eskisehispor al que el Sevilla derrota por un tanto a cero.

El estreno a nivel de selecciones nacionales tiene lugar el 11 de junio de 1961, donde España ganó a Argentina por 2-0. Ese estreno con victoria se perpetuaría a lo largo de los años, tanto para los colores nacionales como para los colores del Sevilla hasta el punto de que ni la Selección Española, ni el Sevilla en competiciones europeas han perdido ni un solo partido jugado en el Estadio Sánchez Pizjuan. Con unos números impresionantes para ambos equipos. El equipo nacional jugó 22 partidos de los cuales ganó 17 y empató 5, por su parte el Sevilla jugó 26 encuentros con 19 victorias y 7 empates.
El 11 de marzo de 1964, la Selección Española le gana por 5-1 a la Selección de la Republica de Irlanda (Eire) en partido correspondiente a la Copa de Europa de Naciones y el apoyo de la afición sevillana es tan ejemplar que la Federación Española decide nombrar al público que acude al Sánchez Pizjuan con el galardón de “Jugador número 12” En marzo de 1.989, al cumplirse el 25ª Aniversario de tal nombramiento la FEF coloca en la entrada principal del estadio un azulejo en recuerdo de tal distinción.

Otro momento culminante del uso del Sánchez Pizjuan se produjo en el Campeonato del Mundo del 82, celebrado en España. Éste hermoso estadio muy remozado con motivo de tan importante evento acogió nada más y nada menos que una semifinal y un encuentro de la anterior fase. Sobre el césped del Sánchez Pizjuan jugaron las selecciones de Brasil y la Urss para la primera fase y todo un Alemania- Francia como semifinal. En esos momentos la capacidad del estadio de Nervión estaba cifrada oficialmente en 66.000 espectadores, sin embargo al encuentro Brasil-Urss asistieron
68.000, mientras que al Alemania-Francia lo hicieron 70.000. En el primero de los encuentros Wladir Peres, Leandro, Oscar, Luizinho, Junio, Sócrate, Zico, Falcao, Dirceu, Serginho y Eder defendieron los colores de Brasil. Dassaev, Sulavelidze, Chivadze, Baltacha, Demianenko, Bessonov, Bal, Gabrilov, Chenghelia, Daresselia y Blokhins se enfundaron las camisetas rojas de la Urss.
En la semifinal el firmamento de estrellas era aún mayor, se jugó el 8 de julio con un enorme calor y con la constelación compuesta por los alemanes: Schumacher, Kalz, Stilike, K. Forster. B. Forster, Briegel (Rummenige) Dremmier, Bretner, Magath, Littbarski y Fischer y los franceses: Ettori, Amorós, Janvión, Trésor, Bossis, Tigana, Giresse, Platini, Genghini (Battiston) Rocheteau y Six.

En 1986, el Sánchez Pizjuan acoge la final de la de Europa. En ese encuentro con más de 76.000 personas en las gradas. El FC Barcelona y el Steaua de Bucarest dan un buen espectáculo, solo empañado por la victoria del equipo rumano en el lanzamiento de los penaltis, tras llegarse al final de la prorroga con empate a cero en el marcador.

Mientras tanto el Sevilla había vuelto a las competiciones europeas, cosa que hace en siete ocasiones: 1982 y 1983 de la mano de Manolo Cardo. 1990 siendo entrenador Vicente Cantatore. En 1995 con Toni Oliveira en el banquillo y las dos clasificaciones con Caparrós. En la segunda ocasión con Juande Ramos en el banquillo y la consiguiente consecución de la Copa de la Uefa. Está por jugarse la de la próxima temporada.
Otros acontecimientos no deportivos que ha acogido el Sánchez Pizjuan han sido la presentación del himno de la Exposición Universal del 92, con la participación de Julio Iglesias y Plácido Domingo, acto que se celebró en 1989. Y los actos recientes con motivo del Centenario del Sevilla, con la culminación del encuentro Sevilla-Brasil.

Dentro de unos meses se cumplen los cincuenta años de la colocación de la primera piedra del mousuleo nervionense y los 48 años de su fundación. Ya están acercándose las fechas que el “tesoro” sevillista tenga una modernización acorde con los tiempos y una remodelación que lo volverá a convertir en el mejor estadio del sur de Europa.

ESTRENO DEL NUEVO ESTADIO Y PÉSIMA TEMPORADA

Los sevillistas decimos y con mucha razón que la construcción del Sánchez Pizjuan nos costo sangre, sudor y lágrimas. Eran muchos los años transcurridos desde que comenzó a gestarse y poder usarse, muchas las ingratitudes de las autoridades locales y nacionales que no ayudaron en ni una sola peseta para terminar la enorme obra- la verdad que esto ya lo suponíamos, puesto que ni en el Mercantil, ni en el Reina Victoria, ni en el Nervión, hubo jamás ayuda institucional alguna cosa que no le ocurría a otros clubes de la ciudad. El día que abandonábamos definitivamente el viejo Nervión para inaugurar el nuevo Sánchez Pizjuan, fueron miles los sevillistas que lloraron, como se llora cuando uno se casa, cuando a uno le nace un niño o cuando uno se muda de casa. Era abandonar la casa tras 30 años de uso y disfrute, y principalmente era abandonar la casa en donde habíamos gestado nuestros mayores éxitos, en el viejo Nervión habíamos logrado una liga, tres copas de España, dos subcampeonatos de liga y un subcampeonato de copa, ahí es nada, por ello fueron muchos los sevillistas que lloraron su marcha. El consuelo estaba servido, nos marchábamos a una casa mejor, no nos íbamos del barrio, es como si viviéramos en el número 10 de una calle y nos mudáramos al número 11, la diferencia en metros de nuestra casa antigua con nuestra casa nueva era apenas cruzar una calle, no más de 30 metros.

La temporada 58-59, quedaría marcada para la historia con dos hechos importantes la inauguración del nuevo estadio y la marcha definitiva como jugador del buque insignia blanco el sin par “Juanito Arza” Se fichó al entrenador húngaro Janos Kalmar. El técnico magiar contó con la ayuda como interprete de Mario Klug. No obstante la prueba no dio el resultado apetecido.
Se hicieron varios fichajes: Achucarro, Aguilera y Agüero del Olimpia de Paraguay, Axpe y Cobo del Indauchu, Graça del Vitoria de Setubal (Portugal), Szalay del Austria de Viena, Santín del Rácing de Santander y Navarro II del Granada. En cuanto a bajas lo fueron: Arenas al Levante, Arsenio y Ramoní al Granada, Busto se retira, Domenech al Rácing de Santander, Enrique al Real Jaén, Haro al Mallorca, Tiravit al Huelva, Pahuet al Elche y Liz.
La plantilla de la temporada 58-59 la componen los metas: Cobo, Javier, Guerrita y Cardoso, los defensas Axpe, Valero, Campanal, Herrera, Maraver y Santín. Los medios Achucarro, Romero, Ruiz Sosa, Pepín y Graça y los delanteros Agüero, Aguilera, Antoniet, Arza, Diéguez, Gómez, Navarro, Oviedo, Payá, Pepillo y Szalay.

La trayectoria liguera no comenzó bien puesto que el primer partido en casa tras empatar a dos en San Juan ante el Osasuna tuvo que enfrentarse al recién ascendido Betis y las dudas de Kalmar a la hora de colocar al portero titular le jugaron una mala pasada al técnico. El húngaro contaba en la plantilla con dos buenos porteros como eran el vasco Cobos y el madrileño Javier y por si fuera poco al también vasco Guerrica. Posiblemente influenciado por su segundo entrenador hizo debutar al portero del filial el joven Cardoso que tuvo una tarde desacertada y llena de nervios hasta el punto que en los primeros minutos de la segunda mitad es sustituido por Guerrica, que en absoluto le enmendó la plana, hasta el punto de que ni Cardoso, ni Guerrica jugaron más partidos a lo largo de esa temporada el joven jiennense vuelve al Sevilla Atlético y el vasco al banquillo de tercer portero tras Cobo y Javier.
El proceso liguero no mejora y se llega a la sexta jornada con un solo punto el cosechado en la primera jornada en Pamplona. La victoria ante el Real Oviedo por 4-0, hace dar un respiro al técnico, pero a continuación comienza a cuestionarse al entrenador al perderse en Valencia, Granada y Las Palmas y perderse también el partido casero ante la Real Sociedad.
La solución que plantean los directivos es el cese del húngaro y entregar el equipo al entrenador vasco Juan Antonio Ipiña Iza. Ipiña magnifico jugador nacido en 1.912 en Ortueya (Vizcaya) había demostrado sus enormes cualidades vistiendo de corto en Arandia, Real Sociedad, Atlético de Madrid y Real Madrid. Alcanzó la internacionalidad y en 1949 colgó las botas para pasar a los banquillos, entrenando durante varias temporadas al Real Madrid. El Sevilla buscaba el milagro que por otro lado no llegaba, la victoria en la jornada 11ª ante el Atlético de Bilbao por 3-2 y la siguiente en Sarriá por 1-2, abrió el portillo a la esperanza, se abandonó la cola de la clasificación y la afición comenzó a ilusionarse. El nuevo revés sufrido en el Sánchez Pizjuan ante el Real Madrid al ganar los capitalinos por 1-3, fue pronto superado por la victoria foránea en el viejo Molinón por 0-4, ante el Sporting, al ecuador de la temporada se llegó con dos victorias caseras ante Celta y Osasuna, el Sevilla había dado un salto cuantitativo al colocarse en el lugar 11º de la general.
La segunda vuelta comenzó con derrota en Heliopolis, compensada con la victoria en Nervión ante el Real Zaragoza. Al menos se mantenía el equipo un tanto alejado de los lugares de peligro, pero las inquietudes vuelven con la derrota en Barcelona por 4-0, el empate a tres goles ante los colchoneros en Sevilla y la derrota en el Tartiere ante el Real Oviedo. Proseguía la temporada de forma irregular, pero al menos con la situación medio controlada. En la jornada 25º vuelve la incertidumbre al perderse en casa ante Las Palmas en un mal partido de la defensa y el meta sevillista, el 3-4 que refleja el marcador al final del partido produce una enorme nerviosera en el equipo, en la directiva y en la afición.
La nerviosera llega a su cenit cuando en la antepenúltima jornada el Sevilla pierde en Chamartin con goleada de 8-0, se enciende la luz roja y el técnico Ipiña es sustituido por Guillermo Campanal con la ayuda del secretario técnico Ramón Encinas. El Sevilla en la penúltima jornada al vencer por 3-0 al Sporting al menos se salva momentáneamente del descenso y todo queda pendiente de la última jornada en donde el Sevilla se la jugaba, aunque había mínimas posibilidades de salvación, ya que para que esto se lograra habría que hacer hasta tres carambolas ya que eran nada más y nada menos que siete equipos implicados en el posible descenso.
El 19 de abril de 1959, fue un domingo de aparatos de radio en toda España. El Sevilla lo tenía francamente mal, tenía que ganar en Balaidos ante el Celta, pero eso no bastaba para salvar la categoría, también tenían que darse otros resultados, la Real Sociedad debía ganar en el campo del Betis y el Osasuna debía ganar al Granada en San Juan. Todos los resultados se dieron, el Sevilla ganó en Vigo, la Real Sociedad 0-1 en Heliopolis y el Osasuna 2-1 al Granada en San Juan.
Hasta Vigo se trasladaron numerosos aficionados sevillistas que no obstante lo pasaron muy mal, porque aunque el Celta ya estaba descendido no se entregó en todo el partido y le hizo frente al Sevilla en todo momento, el sufrimiento de los desplazados llegó a su culminación cuando en el minuto 80 un delantero céltico envía el balón al palo de la portaría defendida por Cobo, prácticamente los aficionados sevillistas daban el descenso por inevitable, porque si bien es cierto que los restantes resultados se estaban dando tanto en Heliopolis como en Pamplona era el propio Sevilla el que no lograba pasar del empate a cero goles que lo condenada a descender. El milagro se produjo en el minuto 84, a falta de seis minutos para el final donde el paraguayo Agüero remacha al fondo de la red céltica un lanzamiento de Antoniet.



 

 

 

 

 

 

 

 

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