8COPA DE S. E. EL GENERALÍSIMO 
8
Temporada 1.948
8Campeón: SEVILLA FÚTBOL CLUB
PARTICIPAN

140 Equipos. (Fue la primera vez en la historia de la Copa que participaban tal cantidad de clubes). El récord estaba establecido en 42 equipos en 1.941.

Se disputaron previamente hasta 5 eliminatorias a partido único entre los equipos de tercera división, en la 5ª eliminatoria ya entraron los de Segunda División y a partir de concluir estas eliminatorias entraron los equipos de Primera División.

TRAYECTORIA
Octavos de final.-
ATHLETIC
2
--
1

SEVILLA (ida)

SEVILLA
2
--
0
ATHLETIC (vuelta)

Cuartos de final.-
CASTELLÓN
1
--
1

SEVILLA (ida)

SEVILLA
7
--
0
CASTELLÓN (vuelta)

Semifinal.-
SEVILLA
7
--
1
REAL SOCIEDAD (ida)
REAL SOCIEDAD
1
--
0
SEVILLA (vuelta)

Final.-
SEVILLA
4
--
1
RCD CELTA *
*Jugado en el Estadio Chamartín de Madrid
COMENTARIO

Fue el Campeonato de Copa mas largo de la historia hasta ese momento. 140 Equipos participaron ese año de ellos 19 eran andaluces, entraron equipos como el Real Betis Balompié, Calavera, o el Coria (éstos militaban en 3ª División) así como otros equipos hasta esos momentos prácticamente desconocidos para el gran público seguidor del fútbol con nombres tan singulares como: Círculo Polar, Escoriaza, Ferroviaria, España Industrial, Maestranza Aérea, Chamberi, Juvenil, Juvencia. Así como los norteafricanos, Larache o Atlético Tetuán. La competición quedó establecida en tres fases, la primera de ellas se jugó entre las fechas 14 de septiembre de 1947 y 21 de marzo de 1948, en esta fase intervienen los 112 equipos de 3ª división. Tras cuatro eliminatorias, jugadas ha partido único, al final de la criba quedaron doce supervivientes de tercera que pasaron a la fase intermedia entre ellos el Real Betis Balompié que había eliminado al Coria, al Cádiz y Atlético Tetuán. Mientras que el Calavera fue apeado por el Recreativo de Huelva. En la fase intermedia intervinieron los doce de 3ª más 20 clubes procedentes de 2ª división y 1ª división (14 de 2ª y 6 de 1ª, los seis últimos clasificados en la liga: Real Oviedo, alcoyano, Real Madrid, Sabadell, Real Sociedad y Gijón). En esta fase caen eliminados los equipos de 1ª división: Gijón, Sabadell y alcoyano. Pasando a la siguiente fase Real Oviedo, Real Sociedad y Real Madrid de la máxima categoría, junto con Ferrol, Badalona, Real Valladolid, Castellón y Real Murcia todos de la división de plata. Estos ocho supervivientes juegan contra los ocho primeros clasificados de la máxima categoría, que son: Barcelona, Valencia, Atlético de Madrid, Celta, Sevilla, Atlético de Bilbao, Gimnástico de Tarragona y RCD Español de Barcelona.

En octavos de final al Sevilla le toca medirse al siempre temible Athlétic de Bilbao. El 2 de mayo se juega en la catedral el partido de ida. El Sevilla cae derrotado por la mínima 2-1, en un barrizal, Gainza e Hiriendo adelantaron al Bilbao, un gol en cada parte. En el minuto 70, una gran jugada de Arza es culminada por campos estableciendo el resultado final. El 9 de mayo se juega la vuelta en Nervión el Sevilla supera ampliamente en juego al equipo vasco, aunque el resultado concluye corto para los méritos del Sevilla, el 2-0 resulta suficiente para eliminar al equipo norteño. Ambos goles llegan en la segunda mitad cuando el Sevilla juega con diez jugadores por la expulsión de “Pato” Araujo que por agredir a Gainza es castigado con 5 partidos de suspensión. Los autores de los goles fueron Arza y Campos.

En cuartos al Sevilla le toca jugar frente al CD. Castellón que había eliminado al Badalona. El partido de ida se juega en el Estadio El Sequiol el 16 de mayo, se adelanta en el marcador el Sevilla en un gol marcado por Arza que aprovecha el rechace del meta Provinciales. Un minuto más tarde empata el Castellón por mediación de Basilio. En la segunda parte el Castellón desperdicia el lanzamiento de un penalti que Menargués lanza fuera. Al final del partido dirigido por el irrecordable Sr. Azón termina con empate a uno.
El 23 de mayo se juega la vuelta en Nervión y el Sevilla en un gran partido barre literalmente al equipo castellonense venciéndole por 7-0. Doménech abrió el marcador a los 6 minutos y Mariano marca dos goles casi seguidos antes de llegarse al descanso Arza hace el 4-0. En la segunda parte el propio Mariano en vena goleadora marca tres goles más para dejar el resultado en goleada.
La anécdota de la jornada la pone el portero castellonense Catogue, que cuando recibió en su meta el séptimo gol se puso de rodilla debajo de la portería rogándole a los delanteros sevillistas que no le marcaran mas goles.
En ambos encuentros el Sevilla alinea el mismo equipo, el formado por: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos. En el Castellón se alinean: Provinciales, Mariatges, Gil, Menarques, Iturraspe, Santolaria, Tito, Balaguer, Basilio, Pizá y Asensio en Castellón con los cambios de Catogue por Provinciales y Roca por Balaguer en Nervión. El árbitro fue Crespo Aurré.

En las otras eliminatorias, el Español elimina al Real Murcia y el Celta de Vigo al Atlético de Madrid, mientras que el próximo rival del Sevilla, la Real Sociedad había eliminado al poderoso Valencia (3-2 y 0-0)

En semifinales otra hombrada en Nervión, la ida se juega el 6 de junio y el Sevilla arrolla ahora a la Real Sociedad al que derrota por un contundente 7-1. La Real Sociedad había apeado al Valencia, sin embargo no fue enemigo en Nervión. Campos y Doménech marcaron al comienzo del partido y Alconero puso el tercero poco antes del descanso. En la segunda mitad Pineda marca dos goles más y Mariano y Arza establecen los siete tantos, el gol del honor donostiarra lo consigue Hériz cuando el reloj marca la hora del final.
Este partido lo arbitra el Sr. Asensi y el Sevilla alinea a: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos. En la Real Sociedad se alinean: Galárraga, Jáuregui, Patri, Bardají, Notoria, Urra, Ortiz, Pérez, Díez, Hériz y Castivia.
Al domingo siguiente el 13 de junio, se esperaba ver un gran espectáculo en Atocha, pero ambos equipos juegan un partido mediocre y sin belleza. La Real gana por 1-0 con gol de Díez a falta de escasos minutos para el final. En descarga del mal espectáculo hay que argumentar que al igual que ocurrió en la ida la temperatura hacía estragos a esa altura de la primavera. Fue un verano en toda España de intensísimo calor tanto en el sur como en el norte. El Sevilla realizó un único cambio en la alineación con respecto al partido de ida, Clemente suplió a Pineda. En la Real Sociedad si hubo numerosos cambios: Bagur, Bardají, Patri, Marculeta, Notoria, Jáuregui, Campos, Pérez, Arguiñano, Díez y Castivia.

La otra semifinal requiere el jugarse cuatro partidos para dar un vencedor y por tanto un rival para enfrentarse al Sevilla. Español y Celta de Vigo, se enfrentan primero en Sarriá y el 1-1 queda reflejado en el marcador al final del choque. En Balaídos empatan a dos tantos. Se hace necesario un encuentro de desempate. El 27 de junio se juega dicho desempate en Chamartín y el partido termina con empate a dos por lo cual hay que recurrir a los 30 minutos de prórroga. Al final de la prórroga se llega sin un vencedor por lo cual hay que programar un nuevo encuentro para dos días posteriores , es decir el 29 de junio, se programa un nuevo partido de desempate en el mismo campo de Chamartín. Los 90 minutos reglamentarios terminan con empate a cero goles, el desanimo ya se nota tanto en los jugadores como en los aficionados. La prórroga depara el que el Español marcase por mediación de Veloy, empata a los tres minutos Pahiño, y a falta de unos minutos para el final y cuando todo el mundo hacía cuentas para un nuevo partido, Pahiño marca el segundo gol para el Celta y clasifica al equipo gallego para enfrentarse en la final al Sevilla. Se habían consumido 420 minutos para resolver una eliminatoria.

Para el 20 de junio se había programado un enfrentamiento internacional entre España y Suiza que se debía jugar en Grasshoppers, con la selección debían jugar el sevillista Alconero y los célticos Pahiño y Miguel Muñoz con lo cual la final de la Copa del Generalísimo se posponía hasta la fecha del 27 de junio, que se jugaría en Chamartín. Los repetidos empates entre Español y Celta motivan que se aplace la gran final hasta en dos ocasiones.
El Sevilla afrontó la final de la Copa del Generalísimo sin saber a ciencia cierta quien sería su rival. Los continuos empates entre el RC. Celta y el RCD Español. No daban un vencedor. El Sevilla de vuelta de San Sebastián y sabedor que la final se jugaría en Chamartín, establece su cuartel general en el Escorial y bajó en varias ocasiones hasta Madrid para entrenar a esto hubo de unírsele el tener que bajar también para ver los dos partidos de desempate que dirimirían quien sería su rival en la final.
Finalmente para el día 4 de julio se fija el jugarse la gran final. En Chamartín se dan cita más de 60.000 espectadores, unos 5.000 sevillanos, alrededor de 3.000 vigueses y el resto de madrileños y aficionados llegados desde el resto de los lugares de España. Junto con el grupo de los sevillanos viajaron todos los directivos con sus esposas y el alcalde de Sevilla D. José María Piñar y Miura, hijo de Carlos Piñar y Pickman que había sido presidente del Sevilla en la década de los años veinte. La final de la Copa del Generalísimo de 1948 fue una final anómala en todos los aspectos, en el deportivo por la forma que se había clasificado el Celta tras jugar cuatro partidos, en lo organizativo porque con tantos aplazamientos no se pudo evitar que éste encuentro coincidiera con la final de la Vuelta Ciclista a España que tenía como meta final precisamente el estadio de Chamartín.
El entrenador del Sevilla, Patricio Caicedo se llevó hasta el Escorial a toda la plantilla. El flamante presidente Ramón Sánchez Pizjuan quería que todos los componentes de la plantilla disfrutaran por igual del éxito si se ganaba la final. Incluso viajó hasta la concentración el “pato” Araujo que no podía jugar por estar sancionado, allí estuvieron: Alconero, Antúnez, Araujo, Arza, Belmonte, Busto, Campos, Clemente, Doménech, Eguiluz, Guillamón, Joaquín, López, Manolín, Mariano, Mateo, Oñoro, Pineda, Uceda y Villalonga, Manolo Pérez, el médico Antonio Leal Castaño y el flamante secretario técnico Ramón Encinas.

Desde luego Patricio Caicedo tuvo tiempo más que suficiente para pensarse que alineación sacaría ante el equipo céltico. No obstante las dudas eran evidentes, ya que de los dos posibles rivales: célticos o españolistas la final tocó jugarla ante el mejor equipo según el criterio de los técnicos sevillistas.
Con un calor terrible para jugar un partido debido de alguna forma por los atrasos y el tener que jugarse fuera de la temporada y en el mes de julio, de un verano caluroso donde los haya, el partido se programa para jugarse a las cuatro de la tarde al carecerse en esos tiempos de iluminación eléctrica en los estadios. El árbitro designado para dirigir la final es Agustín Vilalta y a sus órdenes los equipos forman con estos once: RC Celta: Simón, Mesa, Cabiño, Gaitos, Alonso, Yayo, Roig, Miguel Muñoz, Pahiño, Aretío y Vázquez. En el Sevilla se alinean: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
El partido comienza de una forma frenética llevando el Sevilla la iniciativa, los delanteros blancos llegan con cierta facilidad hasta los dominios del meta Simón, pero éste se muestra inspiradísimo y haciendo buenas paradas aborta todos los ataques del Sevilla. Cuando más volcado está el Sevilla sobre la portería gallega se produce un contragolpe llevado por Areito y el lanzamiento de éste se estrella en la madera, el susto es morrocotudo. De inmediato responde el Sevilla en una jugada muy combinada entre Doménech, Eguiluz y Arza, siendo el navarro el que tire sobre la meta del Celta, aunque el balón pasa rozando el larguero. No se sabe porque pero lo cierto es que casi todo el público se pone a favor del Celta al cual espolean continuamente. Con éste fútbol un tanto loco se podía pensar que cualquiera de los dos equipos podía marcar y así sucedió. En el minuto seis de juego Miguel Muñoz adelanta al Celta en el marcador en un tiro que Busto no puede hacer nada por detenerlo. Caicedo no se desespera ni mucho menos porque conoce perfectamente a su equipo y sabía que el encuentro no estaba perdido ni mucho menos. En el minuto 19 un certero cabezazo de Mariano (el sustituto natural de Araujo) pone tablas en el marcador. Con empate a uno se llega al descanso, en la segunda mitad el Sevilla sigue haciendo mejor fútbol que el Celta hay al igual que en la primera parte jugadas de mucho peligro por parte del Sevilla, pero el meta Simeón sigue en una actuación sensacional. En el minuto 25 de juego de la segunda mitad llega la jugada que sería a la postre decisoria, se produce un bombeo de balón sobre la portería céltica, allí salta a por el balón Simeón con tan mala fortuna que también salta con él el defensa Mesa y éste sin querer lesiona a su propio portero, cuando el balón cae al terreno de juego allí está la oportuna pierna derecha de Mariano para lograr el segundo del Sevilla. Al no recuperarse Simeón éste se retira al vestuario y su puesto es ocupado por el medio Alonso, pero con el resultado adverso y un hombre menos el Celta no logra inquietar a Busto y la cosa estaba clara ir pasando los minutos y al igual que la fruta madura con el paso del tiempos irían cayendo los frutos. Eguiluz se convierte en la gran figura del Sevilla y las situaciones de peligro ante el meta céltico eran numerosas, En el minuto 75, el Sevilla sentencia el partido al marcar nuevamente Mariano y un minuto después hacerlo Arza.
A partir de ese momento el Celta azuzado por su entrenador el mítico Ricardo Zamora quiere convertir a su equipo en víctima y se dedican a realizar antifútbol, consecuencia de esto el jugador Pahiño agrede a Eguiluz y el árbitro lo envía a las duchas. Una vez terminado el encuentro y con el Sevilla proclamado campeón merecidamente el capitán Joaquín recoge la Copa de España- la tercera que conseguía el Sevilla- de las manos del General Franco.
Tras la final algunos medios informativos se hacían ecos de las lamentaciones de Ricardo Zamora en torno a que su equipo fue muy perjudicado. Estas lamentaciones fueron contestadas por muchos periodistas principalmente de Madrid que contestaron a Zamora que se había visto claro que el Sevilla era muy superior al Celta y que los “llantos” del entrenador gallego no era más que una rabieta de no saber perder. El que más contundente respondió a Ricardo Zamora fue el árbitro del partido el internacional Agustín Vilalta que manifestó en varios periódicos: Ricardo Zamora ha demostrado que no sabe perder y yo le aconsejo que haga menos teatro y más fútbol, que es lo que ha hecho el Sevilla.
En el contexto general el Sevilla hizo un gran partido, muy estudiado por su técnico Caicedo, que puso en práctica un sistema de control sobre los mejores jugadores célticos a los que inmovilizaron tanto Joaquín como Alconero, mientras que Antúnez se encargó de secar totalmente al internacional Pahiño no dejando que éste se moviese a su gusto. Arza y Doménech se hicieron los dueños de la parcela ancha mientras que Pineda y Mariano se convertían en estiletes, motivo por el cual llegaron los cuatro goles sevillistas.
Lo cierto es que el Sevilla se convierte nuevamente en campeón de copa con todos los merecimientos, dando una autentica lección de calidad y buen juego a toda España.

 

 

SEVILLA F.C.- Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antunez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.

RCD CELTA.- Simón, Mesa, Cabiño, Gaitos, Alonso, Yayo, Roig, Miguel Muñoz, Pahiño, Aretio y Vázquez.