COPA DE LA UEFA. (2º Partido de Liguilla)

STANDARD DE LIEJA 1 - SEVILLA FC 0
Lieja (Belgica) jueves, 06 de Noviembre de 2008. 20.45 hora Estadio Maurice Dufrasne. Lleno, 30.000 espectadores, 500 seguidores del Sevilla.

ALINEACIONES:

STANDARD DE LIEJA: Espinoza; Camozzato, Sarr, Onyewu, Dante; W. Dalmat (Benko, 91'), De Camargo, Defour, Witsel; Jovanovic y Mbokami.
SEVILLA FC:
Palop; Konko (Crespo, 74'), David Prieto, Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Maresca, Romaric (De Mul, 60'), Adriano (Fernando, 80'); Renato y Luis Fabiano.


ÁRBITRO: Claudio Circhetta (Suiza). Amonestó a los locales Dante (m.34) y De Camargo (m.45) y a los visitantes Jesús Navas (m.35), Maresca (m.84) y Fernando Navarro (m.85).


GOLES:

1-0: min.38. Mbokani.

 

Titulares de prensa:
MUCHODEPORTE:Sigue la crisis de resultados.
MARCA: El Sevilla se acostumbra a perder.
DIARIO DE SEVILLA: No hay quien pare la cuesta abajo.
ABC:Abocado a perder por falta de ritmo.
ESTADIO DEPORTIVO:El mal momento persiste y se traslada a la Uefa.
AS: Vulgar, pobre y preocupante.
EL DESMARQUE: Una crisis como una catedral.
CORREO DE ANDALUCÍA: Esta crisis cada vez se parece más a un "crack"

INCIDENCIAS:(Crónica completa de la página Web del Sevilla FC)

UNA BUENA SEGUNDA PARTE NO FUE SUFICIENTE

El Standard comenzó muy fuerte en la primera parte y se adelantó antes del descanso. En la reanudación el Sevilla llevó el peso del choque sin suerte con el gol, a pesar de que disfruto de buenas oportunidades

Se esperaba un estadio caliente. Y lo cierto es que en Lieja desde el minuto uno los sevillistas se vieron envueltos en un ambiente adverso, sintiendo el aliento de las gradas y sobre todo la presión de un Standard que salió como una moto, jugando un fútbol repleto de potencia y aprovechando los espacios en un terreno de juego realmente ancho. El Standard salió a golpear desde que salió la campana y lo cierto es que el Sevilla en la primera parte pudo haber quedado totalmente noqueado si no llega a ser por las manos de Andrés Palop. El valenciano fue decisivo, sobre todo, en un tiro cruzado de Witsel que sacó con la punta de los dedos. De haber entrado el cuero la situación se habría puesto muy fea porque minutos antes Mbokani había hecho buena una centelleante haciendo el 1-0.

En el primer periodo el Sevilla sólo respondió con los chispazos de Navas, que cada vez que agarraba el cuero y ponía la quinta dejaba en evidencia a su par. Pero Navas no era suficiente, sobre todo porque la desproporcionada presión de los belgas en la medular desdibujaba el esquema de Jiménez.

La incógnita estaba en saber si el Standard iba a mantener la misma intensidad de los primeros 45 minutos de la segunda parte. Lo lógico era que los belgas bajaran el pistón y afortunadamente para los nervionenses así ocurrió. El Sevilla salió en la reanudación controlando el cuero y poco a poco embotellando a unos locales que habían perdido la potencia de los primeros compases... No obstante el juego era demasiado estático y Manolo Jiménez decidió modificar el equipo. Sacó a De Mul por Romaric. El belga se fue a la derecha, Navas, que estaba siendo el mejor, se colocó en la mediapunta y Renato se retrasó para jugar en el doble pivote con Maresca. El cambio surtió efecto. El equipo ganó más ritmo y las ocasiones no tardaron en llegar. Primero Luis Fabiano después de sentar a su par, forzó a Espinoza a lucirse, luego Adriano le hizo un reverso a un contrario y se coló hasta la cocina sin éxito y poco después un centro chut de Tom de Mul a punto estuvo de colarse.

Con la entrada del último cuarto de hora el Standard se decidió a dar un paso adelante y el partido se convirtió en un auténtico toma y daca, en el que Andrés Palop volvió a dejar claro su inconmensurable momento y un defensa belga sacó sobre la línea una chilena de Navas que se colaba a dentro. El Sevilla buscaba el empate e incluso lo merecía, pero el Standard peleaba cada lance como si fuera el último. Los últimos minutos se tornaron vibrantes, Jiménez se jugó el todo por el todo sacando a otro delantero, Fernando, por Adriano. Maresca en un balón muerto desde la frontal volvía a exprimir el talento de Espinoza...

Sin embargo, pasaban los minutos y el ímpetu nervionense chocaba cada vez con más frustración contra unos belgas que administraban magistralmente los últimos minutos con las mañas del otro fútbol. El partido acabó ahogando las intenciones de un Sevilla que en la segunda parte dio un ejemplo de entrega y combate hasta el final y que, después del derroche exhibido tras el descanso, mereció un empate que se le negó, en gran parte por el mérito de un gran Standard.


 




 

       
       
       
       
       
       
       
       
       
       

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