CHAMPIONS LEAGUE. (3º Partido de Liguilla)

VfB STUTTGART 1 -SEVILLA FC 3
Stuttgart (Alemania) martes, 20 de Octubre de 2009. 20.45 hora Estadio Mercedes Benz Arena. Lleno 40.000 espectadores. 500 españoles.

ALINEACIONES:

VfB STUTTGART: Lehmann; Osorio, Tasci, Boulahrouz, Boka; Träsch (Hitzlsperger, 68), Kuzmanovic, Hleb (Elson, 68), Khedira; Schieber y Cacau (Pogrebnyak, 68).
SEVILLA FC:
Javi Varas; Sergio Sánchez, Squillaci, Dragutinovic, Fernando Navarro; Jesús Navas, Lolo, Zokora, Adriano (Perotti, 36); Luis Fabiano (Duscher, 46) y Kanouté (Koné, 93).
ÁRBITRO: Pieter Vink, holandés. Amonestó al local Tasci y a los visitantes Dragutinovic, Fernando Navarro y Duscher.

GOLES:


0-1: Min. Min. 23, Córner que bota Navas, el balón a Adriano que milimetricamente coloca en la cabeza de Squillaci que de gran escorzo bate al meta alemán.
0-2: Min. 55, Jugadón de Perotti por la banda izquierda, centro muy cerrado sobre la portería, el meta Lehmann saca el balón como puede y éste llega a las botas de Jesús Navas, que pese a tener encima un defensor, mete la puntita de su bota derecha y marca.
0-3: Min 71, Centro medido de Dragutinovic al que responde Squillaci con un limpio cabezazo para hacer el tercero..
1-3: Min. 73, Elson al lanzar extraordinariamente una falta que se cuela por la escuadra.


Titulares de prensa:
MUCHODEPORTE: Uno acierta y el otro no.
MARCA: Deberes hechos a mitad de curso.
DIARIO DE SEVILLA: ¡ 9 de 9 en Champions !
ABC: De tres en tres en la Liga de Campeones.
ESTADIO DEPORTIVO: Suerte de Campeón.
AS: Gran Victoria sevillista con doblete de Squillaci.
EL DESMARQUE: Numantinos y matadores.
CORREO DE ANDALUCÍA: El Sevilla barre al Stuttgart y ya es el mejor de la Champions.

CRÓNICA:(Crónica completa de la página Web del Sevilla FC)


VfB Stuttgart 1-3 Sevilla FC
COMO LOS GRANDES SABE SUFRIR Y GOLPEAR

No lo pasó bien el Sevilla en el comienzo de un choque que recordó al del año pasado en Lieja. Sin embargo, el equipo supo aguantar el arrebatador inicio alemán, golpeó en el momento justo y tras el descanso sentenció con un gran movimiento de pizarra de Manolo Jiménez


Llevar la vitola de favorito en ocasiones puede resultar hasta incómodo, por la responsabilidad que conlleva dar siempre la cara sin poder fallar. No obstante, son los verdaderos grandes los que casi nunca yerran y siempre dicen presente. Al Sevilla le cayó en suerte en la Liga de Campeones un grupo en el que prácticamente se le exigía ser primero y lo cierto es que los nervionenses por el momento están mostrándose insultantemente superiores a sus contrarios. Este martes tocaba visitar una plaza complicada, es cierto que el Stuttgart no pasa su mejor momento en la Bundesliga, pero potencial le sobra y por todos es sabido que el glamour de la máxima competición continental conecta a todos los jugadores a tope, por muy mal que lo hagan en los torneos domésticos. Pero el Sevilla, como ocurrió en Glasgow, pudo con el empuje y en énfasis local, valiéndose de su pegada inabarcable y sacando a relucir su chapa de equipo grande, que sufre, porque hubo que sufrir, pero que vence.

Tuvo este encuentro un inicio muy similar al del Standard de Lieja en la anterior campaña, porque como se esperaba, el inicio no fue fácil. El Stuttgart salió espoleado, embistiendo sin pausa a los nervionenses, que muy replegados aguantaron el chaparrón como pudieron. Hubo momentos en los que el cuero no salía del campo visitante, pero el Sevilla estaba bien plantado, con dos centrales, Squillaci y Drago, que desquiciaron a Schieber y pudieron siempre con la continua movilidad de Cacau. Además, cuando se le necesitaba, Javi Varas hacía gala de reflejos y seguridad. A diferencia de lo que ocurrió hace prácticamente doce meses en Bélgica, esta vez sí el equipo derrochó oficio y supo contener la euforia de su contrario.

La intensidad alemana comenzó a decaer con el primer cuarto de hora y fue entonces cuando el Sevilla dio el primer golpe al encuentro, cuando, en una jugada de estrategia más, al bote de un córner de Navas, Adriano puso un centro milimétrico para que Squillaci con la testa hiciera el primero de la noche. El tanto del francés resultó providencial, porque el Stuttgart, que estaba jugando al límite, veía impotente como el Sevilla, sin apenas forzar la máquina, se ponía por delante. El choque se puso de dulce y los de Jiménez comenzaron a sentirse cómodos, aunque no pisaron el acelerador, como si diera la sensación de guardar muchas de sus cartas para el segundo acto.

En cierto modo fue así, porque los de Jiménez salieron revolucionados en el segundo acto, con Perotti en la sieniestra, por lesión de Adriano, y Duscher por Luis Fabiano. Este cambio, que a priori podría resultar ininteligible para el espectador, contribuyó y mucho al triunfo final, porque durante muchas fases del primer periodo, los alemanes se comieron al Sevilla en la medular. Duscher aportó mucho más presencia, formando trivote con Lolo y Zokora. El Sevilla agarró más el balón y recurrió a las bandas para agujerear a su rival. El segundo no se hizo esperar. En el minuto 55 una galopada de Perotti, que cuajó un encuentro sensacional, acaba en un centro muy cerrado, que Lehmann saca tarde y mal, quedando el balón muerto a pie de gol, que Navas finalmente envía a la red.

El 0-2 dejó hundido a los germanos, el cansancio y la desesperanza en el rival era mucho y los huecos no tardaron en aparecer. Navas y Perotti, incluso Sergio Sánchez, encontraron una autopista en sus costados y si no cayó una goleada fue porque Kanouté no andaba fino en los metros finales y de hecho desperdició un mano a mano ante Lehmann que podía ser el tercero. Problema de nimia importancia, sin embargo, porque ahí estaba Squillaci y su testa, enviando a dentro un excepcional centro de Drago. Impresionante el central francés, que fue el mejor de atrás en el primer cuarto de hora, incluso interponiéndose en un disparo de Schieber que se colaba, y que luego se convirtió en el principal garante ofensivo del conjunto nervionense.

Cualquiera pensaría que con el 0-3 el choque estaba finiquitado, pero lo cierto es que un magistral tiro franco de Elson, el Stuttgart acortó distancias y se vino arriba. El Sevilla tuvo que sufrir de nuevo, como en el comienzo del choque, cómo si los 90 minutos se convirtieran en círculo con idéntico comienzo y final. Pero los nervioneneses, como en el inicio, supieron aguantar el ímpetu local, narcotizándolo con una defensa sobria en todos los sentidos.

Victoria importantísima, sin duda, la lograda en el Mercedes Benz Arena. Por un lado, el equipo, después de la derrota en La Coruña, necesitaba ganar para autoreafirmarse como conjunto capaz de pelear por todo. Por otro, los tres puntos aportan mucha tranquilidad, porque la clasificación a octavos ya se palpa con los dedos de las manos y muy mal, rematadamente mal, tendrían que ir las cosas para que el Sevilla se quedara sin el liderato. Los hispalenses dieron una nueva muestra de grandeza lejos de nuestras fronteras, mostrando empaque para soportar malos momentos, y contundencia extrema cuando había que sentenciar. Este equipo puede asaltar cualquier estadio y también cualquier sueño. Como dijo Jiménez, ¿por qué no...?



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