CHAMPIONS LEAGUE. (5º Partido de Liguilla)

UNIREA URZINECI 1 - SEVILLA FC 0-
Sevilla, martes, 24 de Noviembre de 2009. 20.45 hora. Ghencea Stadium del Steaua. 20.000 espectadores

ALINEACIONES:

UNIREA URZICENI:  Arlauskis; Maftei, Galamaz, Mehmedovic, Brandán; Bordeanu, Vilana (Paduretu, 92), Apostol, Varga (Semedo, 87); Frunza (Balan, 63) y Bilasco.
SEVILLA FC:
Javi Varas; Sergio Sánchez, Konko, Dragutinovic, Fernando Navarro; Navas, Lolo (Luis Fabiano, 61), Zokora, Diego Capel (Renato, 61); Negredo (Perotti, 69) y Kanouté.

ÁRBITRO: Matteo Tre

GOLES:

1-0: min.44. Dragutinovic, en propia meta.

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INCIDENCIAS:(Crónica completa de la página Web del Sevilla FC)

NOCHE SIN LUZ NI FORTUNA

El Sevilla se vio golpeado por la mala suerte en muchos lances del encuentro. Perdió por un gol en propia puerta de Drago y envió varios balones al palo. No supo jugar con el marcador en contra, ante un estoico Unirea

Vaya por delante que de diez partidos que el Sevilla juegue con el Unirea debe ganar diez. El presupuesto de los clubes, el caché de los jugadores y la experiencia europea de ambos conjuntos así lo marcan. Por eso lo lógico, lo normal, hubiera sido que el Sevilla se viniera esta noche de Bucarest con tres puntos en la buchaca, siendo claro líder de su grupo. Pero a veces los renglones se tuercen, el fútbol no es ciencia exacta, he ahí una de sus grandes virtudes. He ahí también una posible explicación a la derrota cosechada esta noche en el Ghencea Stadium por los de Manolo Jiménez, que tuvieron más posesión, clarísimas ocasiones y cayeron derrotados por un gol en propia puerta que no conducía a nada, ante un aguerrido y soberbio Unirea, todo sea dicho.

Cuesta encontrar una razón con peso para explicar el por qué de la derrota. El Sevilla fue mejor en el primer periodo ante un valerosísimo rival, el Unirea daba bocados pero la calidad se imponía. Sólo había que esperar a que llegaran las ocasiones. Y las hubo. Kanouté envió un remate al palo y Negredo un cabezazo al travesaño. Capel y Navas hacían daño por los costados, el equipo hacía lo que debía, esperaba su momento, el instante del gol, sin ser excesivamente brillante, porque era difícil serlo en un terreno de juego tan irregular y con unos rumanos en frente que corrieron por cabeza más de diez kilómetros a lo largo de todo el choque.

Pero llegó el ocaso del primer tiempo y una falta que no tenía porqué llegar a nada acabó en gol en propia puerta de Dragutinovic. Gol en propia puerta, tanto de esos llamados psicológicos. Mazazo absoluto, que dejó al Sevilla tocado en el segundo periodo. Con el tanto a favor el Unirea se creyó la machada y mostró un coraje soberbio, envalentonado y furioso, luchando cada pelota como si fuera la última en la faz de la tierra. Si con 0-0 los locales no atacaban, imagínese el lector con el marcador a favor.

El Sevilla se atascó, no supo leer el encuentro y recurrió en exceso al pelotazo. Jiménez buscó una reacción con Luis Fabiano y Renato en el campo, por Capel y Lolo. Jugar con tres delanteros, con Negredo en la izquierda, tampoco funcionaba, ante un Unirea que defendía con diez por detrás de la pelota. Jiménez volvió a dar un giro de tuerca y ahí sí acertó, sacando al campo a Perotti, con la consecuente apertura de campo, que era lo que requería el encuentro.

Perotti fue la gran esperanza. El Sevilla se aferró a su talento para respirar, pero lo que generaba el argentino se pedía en el mar de piernas que había en el área. Llegaba el final y fue justo entonces, cosas del fútbol, cuando el Sevilla jugó con más cabeza. Renato reclamó el balón para sí y en pleno descuento el equipo comenzó a tocar para disfrutar de su última gran ocasión. Konko la tuvo a bocajarro pero Arlauskis se mostró soberbio, como el resto de sus compañeros a lo largo de todo el choque.

Y así murió el choque, con el Unirea colgado del larguero, jugando al límite, amparándose en la permisividad del árbitro, y el Sevilla sin perderle la cara al choque, buscando el tanto que jamás iba a encontrar. Perdió el Sevilla con un gol en propia puerta, teniendo más ocasiones y dejando todo en el campo... Pero el fútbol tiene esas cosas, a veces la derrota es la única opción. Ésta era una de esas noches...







 

       
       
       
       
       
       
       
       
       
       

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