EUROPA LEAGUE (Fase de Grupo)

KARPATY LVIV 0 - SEVILLA FC 1

Sevilla, jueves 21 de Octubre de 2010. 19.00 hora española. Tele 5. Estadio Ukrayina Stadium. 25.000 espectadores.

ALINEACIONES:

KARPAY LVIV: Rudenko; Tkachuk, Fedetskiy, Khudobyak, Tubic; Golodyuk, Kopolovets (Habovda, min.55), Checher, Avelar; Zenjov (Kuznetsov, min. 46) y Kozhanov (Hudyma, min.73).
SEVILLA FC: Palop; Dabo, Martín Cáceres, Escudé, Fernando Navarro; Konko, Zokora, Guarente (José Carlos, min. 80), Perotti; Kanouté (Romaric, min.67), y Negredo (Luis Fabiano, min 73).

Goles : 0-1
m. 34: Córner que bota Perotti, prolonga hacia detras Escudé y Kanouté de tremendo cabezazo lo mete como un obús en la portería ucraniana.

ÁRBITRO: Bas Nijhuis (Holanda). Expulsó por doble tarjeta amarilla a Checher (mins. 70 y 87). Amonestó a Golodyuk (min. 78) en el Karpaty y a Guarente (min.9), Fernando Navarro (min. 60) y Escudé (min.89) en el Sevilla.



Titulares de prensa:
MUCHODEPORTE:0-1. Golito y a dormir.
MARCA: Kanouté da el triunfo a un serio Sevilla
DIARIO DE SEVILLA: El Sevilla cumple y respera en Europa
ABC:Kanouté reconduce el camino europeo
ESTADIO DEPORTIVO:0-1. Sube la intensidad, vuelven las victorias
AS:Kanouté marca el camino
EL DESMARQUE: A base de actitud y pragmatismo
CORREO DE ANDALUCÍA: El Sevilla remonta el vuelo en la Liga Europa

INCIDENCIAS:(Crónica completa de la página Web del Sevilla FC)

FK Karpaty 0-1 Sevilla FC
MERITORIO TRIUNFO DE OFICIO... Y DE INTENSIDAD

El Sevilla se impuso con autoridad en un choque mu trabajado, ante un Karpaty que fue todo corazón pero se estrelló con la seriedad implacable de los hispalenses. Kanouté hizo el tanto del triunfo

Horas antes del choque el autobús del Karpaty estaba apostado a pocos metros de la misma puerta por donde accedían los jugadores al campo. Lucía en él un león gigantesco, quizás con el fin de trasladar al Sevilla la imagen fiera con la que se iba a encontrar en el terreno de juego. Y ciertamente fue lo que ocurrió, porque los ucranianos, espoleados por su gente y por el factor amigo del frío, que en un principio atenazó las piernas andaluzas, buscó la intimidación con el pelotazo en largo y el ataque en bandada... Sin embargo, en frente el conjunto local tuvo a un Sevilla bien plantado, muy serio, seguro en la faceta defensiva y con una habilidad excepcional para rebajar el ímpetu local e imponer con paciencia y calidad su superioridad. Así se apuntó el Sevilla un triunfo importantísimo en Lviv, ganando por su calidad, pero también, como exigió Gregorio Manzano en la previa, dando la cara con sobresaliente en el temido cuerpo a cuerpo ante los potentes ucranianos.

Es ésa la historia resumida de un encuentro que comenzó de forma sorpresiva por la alineación que dispuso Manzano en liza. El técnico jiennense nunca decepciona a la hora de confeccionar un once. En esta ocasión la bomba estuvo en poner a Konko en el extremo derecho, por delante de Dabo, con un once que por lo demás podía ser esperado, entrando Cáceres en el centro de la defensa con Escudé, Zokora y Guarente en el doble pivote y Frederic Kanouté en la punta de ataque, desempeñándose por detrás de Negredo y ayudando desde el primer momento a los centrocampistas. Tal y como se desarrolló el choque, no cabe duda de que Manzano acertó con creces.

El Karpaty desde un principio destapó sus intenciones. Cuando sus jugadores agarraban el cuero mandaban un pelotazo largo y todo el equipo salía en tromba al ataque, mientras las alejadas gradas del Ukranya Stadium, separadas del campo por una pista de tierra -nunca de atletismo- se echaban al césped y dejaban sentir su aliento. Se trataba de intimidar y en cierta medida se conseguía, porque el Sevilla en los primeros minutos titubeó, aunque siempre se sostuvo con Escudé y Cáceres muy seguros en esas primeras jugadas dudosas que pueden costar caro. No obstante, con el paso de los minutos la intensidad local decreció y el Sevilla se fue haciendo con el mando, creando mucho peligro a balón parado. En el minuto nueve Escudé conectó un cabezazo al larguero y poco después fue Cáceres el que de nuevo al bote de una falta de Guarente rozó el primero. El encuentro tomaba claro color nervionense. El Sevilla dominaba y cuando no lo hacía salía rápido, con Konko muy activo en la diestra. Daba la sensación de que el choque estaba a sólo un paso. Básicamente, había que cogerlo.

Y el paso se dio en el minuto 34, cuando Perotti sacó un córner, Escudé lo prolongó hacia atrás y entre todas las cabezas apareció en la gélida noche de Lviv la de Frederic Kanouté, que hundió sin piedad la redonda en la red. El gol andaluz dejó tocados a los ucranianos, que pese a ir perdiendo no variaron su mecánica de juego. La tónica fue la misma. Balonazos largos en busca del error de los zagueros sevillistas... pero el error no llegaba, porque Escudé y Cáceres estaban intratables, colosos en una noche donde la situación, por lo físico del envite, lo requería.

En la segunda parte el Sevilla salió dispuesto a machacar, muy incisivo por la izquierda, donde Perotti dispuso de varias acciones claras. Kanouté también tuvo la suya, tras crear de un balón escorado en el área una jugada de peligro, después de pisar el balón con la clase que sólo tiene él y unos pocos privilegiados. Sonrojado por el empuje sevillista el Karpaty tiró de amor propio y se estiró hacia arriba, por primera vez asumiendo el choque del encuentro, ayudado por la entrada de Kuznetsov, un punta tanque, presumiblemente titular, que echó arriba las huestes locales. Precisamente este ariete tuvbo la mejor de los suyos, cuando se aprovechó de un mal blocaje de Palop, apareciendo providencial Escudé, que con una nueva acción ratificaba un partidazo quizás justo cuando más lo necesitaba.

Y en esas se desarrolló el choque hasta su final, con el Karpaty apretando con corazón y poco criterio y el Sevilla bien replegado esperando su oportunidad, ya con Romaric en el campo por Kanouté, para ganar presencia en la medular y evitar sobresaltos, y más tarde con Luis Fabiano, que sustituyó a un Negredo que batalló como el resto, en un choque que exigía precisamente eso. Ninguno de los dos pudo aportar demasiado, como tampoco José Carlos, que salió en el tramo final por Guarente, porque el encuentro ya estaba para dormirlo y cerrarlo con llave hasta el final. El choque, en definitiva, acabó siendo lo que quiso el Sevilla, que con inteligencia supo aguantar el resultado y contener los espasmos ofensivos, porque se trataban ciertamente de espasmos y no de jugadas elaboradas, del Karpaty.

La victoria fue justa y muy sufrida. Lo mejor fue que el Sevilla siempre dio sensación de tener los tiempos del choque controlado, desde el principio hasta el final, sobre todo con el marcador en ventaja. El equipo exhibió el oficio que quizás faltó el domingo. Pero nunca es tarde y sacó su espíritu en una noche congelada que requería briega y sudor. Poco más de un mes después de la desesperanzadora derrota en el Sánchez Pizjuán ante el PSG, el panorama en la Europa League vuelve a ser cálido y esperanzador para un equipo que si se muestra serio se antoja un hueso muy duro de roer.

 






 






 

       
       
       
       
       
       
       
       
       
       

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