4º TÍTULO QUE CONSIGUE EL SEVILLA.
1948.- COPA DE ESPAÑA. (Copa de S. E. El Generalísimo)
4 de julio de 1948.- Estadio de Chamartin (Madrid)
SEVILLA FC 4- R.C. CELTA DE VIGO 1

El proceso:

Fue el Campeonato de Copa mas largo de la historia hasta ese momento. 140 Equipos participaron ese año de ellos 19 eran andaluces, entraron equipos como el Real Betis Balompié, Calavera, o el Coria (éstos militaban en 3ª División) así como otros equipos hasta esos momentos prácticamente desconocidos para el gran público seguidor del fútbol con nombres tan singulares como: Círculo Polar, Escoriaza, Ferroviaria, España Industrial, Maestranza Aérea, Chamberi, Juvenil, Juvencia. Así como los norteafricanos, Larache o Atlético Tetuán. La competición quedó establecida en tres fases, la primera de ellas se jugó entre las fechas 14 de septiembre de 1947 y 21 de marzo de 1948, en esta fase intervienen los 112 equipos de 3ª división. Tras cuatro eliminatorias, jugadas ha partido único, al final de la criba quedaron doce supervivientes de tercera que pasaron a la fase intermedia entre ellos el Real Betis Balompié que había eliminado al Coria, al Cádiz y Atlético Tetuán. Mientras que el Calavera fue apeado por el Recreativo de Huelva. En la fase intermedia intervinieron los doce de 3ª más 20 clubes procedentes de 2ª división y 1ª división (14 de 2ª y 6 de 1ª, los seis últimos clasificados en la liga: Real Oviedo, alcoyano, Real Madrid, Sabadell, Real Sociedad y Gijón). En esta fase caen eliminados los equipos de 1ª división: Gijón, Sabadell y alcoyano. Pasando a la siguiente fase Real Oviedo, Real Sociedad y Real Madrid de la máxima categoría, junto con Ferrol, Badalona, Real Valladolid, Castellón y Real Murcia todos de la división de plata. Estos ocho supervivientes juegan contra los ocho primeros clasificados de la máxima categoría, que son: Barcelona, Valencia, Atlético de Madrid, Celta, Sevilla, Atlético de Bilbao, Gimnástico de Tarragona y RCD Español de Barcelona.

El Sevilla:

La 47/48 se inicia con el consiguiente cambio en el banquillo. El inglés Patricio Caicedo, que venía de entrenar al Español, sucede a Ramón Encinas. Sería una temporada de dos signos totalmente opuestos. En liga un discreto quinto puesto, y en Copa se consigue la 3ª. Apenas se había reforzado el equipo, solo con Mariano procedente del Real Zaragoza, Oñoro procedente del Calavera, Pineda procedente del Betis y Uceda procedente de la cantera, pero sí se habían producido numerosas bajas, aunque en todos los casos jugadores que no eran titulares como Lucas, Barnet, Bonache y Pedrín, más los traspasos de Soler, Mendi y Acedo. La plantilla queda compuesta por Alconero, Antúnez, Araujo, Arza, Belmonte, Busto, Campos, Clemente, Domenech, Eguiluz, Fernando Guillamón, Joaquín Guillamón, Joaquín, López, Manolín, Mariano, Mateo, Oñoro, Pineda, Uceda y Villalonga. Una vez concluida la liga —, Ramón Encinas se incorporó al club nuevamente en el puesto de ayudante del entrenador inglés, y este le da consistencia al cuadro hispalense. Sube muchos enteros la moral y el buen plantel sevillista con casi los mismos que habían ganado la Liga, más la entrada de Antúnez y Doménech, que hacen que sea posible que el equipo se venga arriba y juegue un campeonato de Copa sensacional.

Octavos de Final:

La primera eliminatoria toca jugarla frente al temido Atlético de Bilbao.

Bilbao, 2 de mayo de 1948. Estadio de San Mamé. Partido de Ida
Atlético de Bilbao 2- Sevilla CF 1
1-0.- Gainza
2-0.- Iriondo
2-1.- Campos en jugada iniciada por Arza. Minuto 70.
Incidencias: Terreno de juego impracticable debido a las intensas lluvias caidas. El terreno era un barrizal donde era imposible jugar al fútbol.

Sevilla, 9 de mayo de 1948. Estadio de Nervión. Partido de vuelta
Sevilla CF 2 - Atlético de Bilbao 0
1-0,- Arza
2-0,- Campos
Ambos goles marcado en la segunda mitad.
Incidencias: El Estadio de Nervión registró un lleno total, más de 24.000 espectadores en las gradas. El Sevilla jugó toda la segunda mitad con un jugador menos por la expulsión que fue objeto el delentero centro Araujo por agresión a Gainza en un rifirrafe con el delantero vasco. De cara a los siguientes partidos el Sevilla quedaría sensiblemente mermado puesto que el comité de competición castigó al "pato" Araujo con la suspensión por 5 partidos.

Cuartos de Final:

En cuartos al Sevilla le toca jugar frente al CD. Castellón que había eliminado al Badalona.

Castellón de la Plana, 16 de mayo de 1948. Estadio El Sequiol. Partido de Ida
CD Castellón 1- Sevilla CF 1
0-1, 1ª mitad. Rechace del meta Provinciales y Arza de fuerte tiro marca
1-1, Un minuto más tarde Basilio consigue el empate
Arbitra el recordado Azón.
Alineaciones:
Castellón: Provinciales, Mariatges, Menargués, Gil, Iturraspe, Santolaría, Tito, Balaguer, Basilio, Pizá y Asensio.
Sevilla CF: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Domenech y Campos.
Incidencias: Penalti inventado por el árbitro que Menargués lanza fuera. En la segunda mitad el Castellón jugó más y mejor que el Sevilla pero no logró marcar ningún gol más. El Castellón había salvado la categoría de 2ª División por los pelos, puesto que hasta las últimas jornadas del campeonato estuvo en peligro de descenso a 3ª División.

Sevilla, 23 de mayo de 1948. Estadio de Nervión. Partido de Vuelta
Sevilla CF 7 - CD Castellón 0
1-0, min. 6. Domenech
2-0, Mariano
3-0, Mariano
4-0, min. 44. Arza
5-0, min. 82. Mariano
6-0, min. 85. Mariano
7-0, min. 88. Mariano
El árbitro fue Crespo Aurré.
Alineaciones:
Sevilla CF:Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
Castellón: Catogue, Mariatges, Gil, Menarques, Iturraspe, Santolaria, Tito, Roca, Basilio, Pizá y Asensio en Castellón con los cambios de Catogue por Provinciales y Roca por Balaguer en Nervión.
Incidencias: Partido de guante blanco para el Sevilla en un Nervión lleno. La anecdota del partido la puso el portero castellonense Catogue, que cuando recibió en su meta el séptimo gol se puso de rodilla debajo de la portería rogándole a los delanteros sevillistas que no le marcaran mas goles.

En las otras eliminatorias, el Español elimina al Real Murcia y el Celta de Vigo al Atlético de Madrid, mientras que el próximo rival del Sevilla, la Real Sociedad había eliminado al poderoso Valencia (3-2 y 0-0)

Semifinal:

Sevilla, 6 de junio de 1948. Estadio de Nervión. Partido de Ida
Sevilla CF 7 - Real Sociedad 1
1-0, Campos
2-0, Domenech
3-0, Alconero
4-0, Pineda
5-0, Pineda
6-0, Mariano
7-0, Arza
7-1, min. 90. Heriz
Arbitra el Sr. Asensi
Alineaciones:
Sevilla CF: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
Real Sociedad: Galárraga, Jáuregui, Patri, Bardají, Notoria, Urra, Ortiz, Pérez, Díez, Hériz y Castivia.
Incidencias: Paseo triunfal del Sevilla ante la Real Sociedad que aunque venía precedido de "coco" en el trofeo del K.O. En Sevilla dio la otra cara de su juego, la que le había llevado al descenso de categoría en el campeonato de liga, bajando a 2ª División.

San Sebastián, 13 de junio de 1948. Estadio de Atocha. Partido de Vuelta
Real Sociedad 1 - Sevilla CF 0
1-0, min.83, Diez
Alineaciones:
Real Sociedad: Bagur, Bardají, Patri, Marculeta, Notoria, Jáuregui, Campos, Pérez, Arguiñano, Díez y Castivia.
Sevilla CF: Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Clemente, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
Incidencias: La claridad del partido de ida, deparó un aburrido partido de vuelta, el Sevilla se limitó a sostener la portería bien guarnecida dejando pasar los minutos y reservandose de cara a la final. Al igual que había ocurrido siete días antes en San Sebastián hizo un tremendo calor, ilogico por aquellas latitudes.

 

La final se hizo esperar:

Fue una edición del Campeonato de Copa muy extraño, ya que fue el que contó con más equipos hasta ese momento (140) y la final por diversos motivos tuvo que celebrarse fuera de la temporada (4 de julio) a esas alturas todos los equipos estaban de vacaciones menos el Sevilla y el Celta, los dos finalistas. El rival del Sevilla a esas alturas, mediados del mes de Junio del 48, aún no se conocía, puesto que la otra semifinal la dirimían el Real Club Celta de Vigo y el Real Club Deportivo Español de Barcelona. Gallegos y catalanes habían empatados en ambos partidos, por lo que se necesitaba jugar un partido de desempate, partido que se programó para jugarse al miércoles siguiente (16 de junio) en el Estadio de Chamartín de Madrid. El Sevilla, con buen criterio, decide no volver de San Sebastián a Sevilla, sino quedarse en Madrid, donde se había programado jugar la final, y de camino ver ese desempate y tomar buena nota del rival que le tocase. El entrenador del Sevilla, Patricio Caicedo se llevó hasta el Escorial a toda la plantilla. El flamante presidente Ramón Sánchez Pizjuan quería que todos los componentes de la plantilla disfrutaran por igual del éxito si se ganaba la final. Incluso viajó hasta la concentración el “pato” Araujo que no podía jugar por estar sancionado, allí estuvieron: Alconero, Antúnez, Araujo, Arza, Belmonte, Busto, Campos, Clemente, Doménech, Eguiluz, Guillamón, Joaquín, López, Manolín, Mariano, Mateo, Oñoro, Pineda, Uceda y Villalonga, Manolo Pérez, el médico Antonio Leal Castaño y el flamante secretario técnico Ramón Encinas.

El Sevilla montó su “cuartel general” en el Escorial, a la espera del acontecimiento. Estaba previsto que la final se jugara el primer domingo de Junio, pero el partido de desempate entre “periquitos” y vigueses terminó nuevamente empatado, lo cual lió aún más la madeja, puesto que para el domingo 20 de junio se había programado un partido de la Selección Española que tendría que desplazarse al estadio del Grasshopper en Zurich para enfrentarse a Suiza, y donde tomaban parte hasta tres jugadores, uno del Sevilla, Pedro Alconero y dos del Real Club Celta de Vigo, Muñoz y Pahiño. Hubo de esperarse a jugar ese partido internacional, y tras el mismo el día 27 se vuelven a enfrentar Celta y Español, terminando el encuentro con empate a dos goles. Aquello parecía no tener final nunca y se programa también en Chamartín el cuarto desempate para jugar el 29 de junio. Se había previsto que si se llegaba al final de este cuarto encuentro con empate se jugase una prórroga de 30 minutos y si persistía se lanzaría una moneda al aire para saber quien sería el rival del Sevilla. Como no podía ser de otra forma, se llega al minuto 90 com 0-0, y la primera parte de la prórroga termina sin que ninguno de los dos equipos marcase y con 22 jugadores totalmente agotados por el calor reinante y por la cantidad de minutos que llevaban jugando. Al comienzo de la segunda parte de la prórroga marca Veloy para el Español el que parecía decisivo. Tres minutos más tarde empata el Celta por mediación de Pahiño y dos minutos más tarde el mismo Pahiño hace el 2-1, definitivo. Trás 420 minutos el Sevilla tenía rival el Celta de Vigo. Para incrementar aún más la rareza del campeonato se programó por primera vez el que se jugase un partido para dislucidar el tercer y cuarto puesto, el encuentro se jugó un día antes de la final y el Español le ganó por 3-1 a la Real Sociedad.

El partido:

Madrid, 4 de julio de 1948. Estadio de Chamartín.

Sevilla CF 4 - RC Celta de Vigo 1

0-1, min. 6, Miguel Muñoz
1-1, min. 19, Mariano
2-1, min, 61, Mariano
3-1, min. 75, Mariano
4-1, min. 76, Arza
Arbitró el encuentro el colegiado Agustín Villalta, sin duda el mejor arbitro del momento.
Alineaciones:
SEVILLA FC.- Busto, Joaquín, Belmonte, Alconero, Antúnez, Eguiluz, Pineda, Arza, Mariano, Doménech y Campos.
RCD CELTA DE VIGO.- Simón, Mesa, Cabiño, Gaitos, Alonso, Yayo, Roig, Muñoz, Pahiño, Aretio y Vázquez.

Incidencias y crónica del partido: En Chamartín se dan cita más de 60.000 espectadores, unos 5.000 sevillanos, alrededor de 3.000 vigueses y el resto de madrileños y aficionados llegados desde el resto de los lugares de España. Junto con el grupo de los sevillanos viajaron todos los directivos con sus esposas y el alcalde de Sevilla D. José María Piñar y Miura, hijo de Carlos Piñar y Pickman que había sido presidente del Sevilla en la década de los años veinte. La final de la Copa del Generalísimo de 1948 fue una final anómala en todos los aspectos, en el deportivo por la forma que se había clasificado el Celta tras jugar cuatro partidos, en lo organizativo porque con tantos aplazamientos no se pudo evitar que éste encuentro coincidiera con la final de la Vuelta Ciclista a España que tenía como meta final precisamente el estadio de Chamartín.

Desde luego Patricio Caicedo tuvo tiempo más que suficiente para pensarse que alineación sacaría ante el equipo céltico. No obstante las dudas eran evidentes, ya que de los dos posibles rivales: célticos o españolistas la final tocó jugarla ante el mejor equipo según el criterio de los técnicos sevillistas.
Con un calor terrible para jugar un partido debido de alguna forma por los atrasos y el tener que jugarse fuera de la temporada y en el mes de julio, de un verano caluroso donde los haya, el partido se programa para jugarse a las cuatro de la tarde al carecerse en esos tiempos de iluminación eléctrica en los estadios.
El partido comienza de una forma frenética llevando el Sevilla la iniciativa, los delanteros blancos llegan con cierta facilidad hasta los dominios del meta Simón, pero éste se muestra inspiradísimo y haciendo buenas paradas aborta todos los ataques del Sevilla. Cuando más volcado está el Sevilla sobre la portería gallega se produce un contragolpe llevado por Areito y el lanzamiento de éste se estrella en la madera, el susto es morrocotudo. De inmediato responde el Sevilla en una jugada muy combinada entre Doménech, Eguiluz y Arza, siendo el navarro el que tire sobre la meta del Celta, aunque el balón pasa rozando el larguero. No se sabe porque pero lo cierto es que casi todo el público se pone a favor del Celta al cual espolean continuamente. Con éste fútbol un tanto loco se podía pensar que cualquiera de los dos equipos podía marcar y así sucedió. En el minuto seis de juego Miguel Muñoz adelanta al Celta en el marcador en un tiro que Busto no puede hacer nada por detenerlo. Caicedo no se desespera ni mucho menos porque conoce perfectamente a su equipo y sabía que el encuentro no estaba perdido ni mucho menos. En el minuto 19 un certero cabezazo de Mariano (el sustituto natural de Araujo) pone tablas en el marcador. Con empate a uno se llega al descanso, en la segunda mitad el Sevilla sigue haciendo mejor fútbol que el Celta hay al igual que en la primera parte jugadas de mucho peligro por parte del Sevilla, pero el meta Simeón sigue en una actuación sensacional. En el minuto 25 de juego de la segunda mitad llega la jugada que sería a la postre decisoria, se produce un bombeo de balón sobre la portería céltica, allí salta a por el balón Simeón con tan mala fortuna que también salta con él el defensa Mesa y éste sin querer lesiona a su propio portero, cuando el balón cae al terreno de juego allí está la oportuna pierna derecha de Mariano para lograr el segundo del Sevilla. Al no recuperarse Simeón éste se retira al vestuario y su puesto es ocupado por el medio Alonso, pero con el resultado adverso y un hombre menos el Celta no logra inquietar a Busto y la cosa estaba clara ir pasando los minutos y al igual que la fruta madura con el paso del tiempos irían cayendo los frutos. Eguiluz se convierte en la gran figura del Sevilla y las situaciones de peligro ante el meta céltico eran numerosas, En el minuto 75, el Sevilla sentencia el partido al marcar nuevamente Mariano y un minuto después hacerlo Arza.
A partir de ese momento el Celta azuzado por su entrenador el mítico Ricardo Zamora quiere convertir a su equipo en víctima y se dedican a realizar antifútbol, consecuencia de esto el jugador Pahiño agrede a Eguiluz y el árbitro lo envía a las duchas. Una vez terminado el encuentro y con el Sevilla proclamado campeón merecidamente el capitán Joaquín recoge la Copa de España- la tercera que conseguía el Sevilla- de las manos del General Franco.
Tras la final algunos medios informativos se hacían ecos de las lamentaciones de Ricardo Zamora en torno a que su equipo fue muy perjudicado. Estas lamentaciones fueron contestadas por muchos periodistas principalmente de Madrid que contestaron a Zamora que se había visto claro que el Sevilla era muy superior al Celta y que los “llantos” del entrenador gallego no era más que una rabieta de no saber perder. El que más contundente respondió a Ricardo Zamora fue el árbitro del partido el internacional Agustín Vilalta que manifestó en varios periódicos: Ricardo Zamora ha demostrado que no sabe perder y yo le aconsejo que haga menos teatro y más fútbol, que es lo que ha hecho el Sevilla.
En el contexto general el Sevilla hizo un gran partido, muy estudiado por su técnico Caicedo, que puso en práctica un sistema de control sobre los mejores jugadores célticos a los que inmovilizaron tanto Joaquín como Alconero, mientras que Antúnez se encargó de secar totalmente al internacional Pahiño no dejando que éste se moviese a su gusto. Arza y Doménech se hicieron los dueños de la parcela ancha mientras que Pineda y Mariano se convertían en estiletes, motivo por el cual llegaron los cuatro goles sevillistas.
Lo cierto es que el Sevilla se convierte nuevamente en campeón de copa con todos los merecimientos, dando una autentica lección de calidad y buen juego a toda España.

La celebración y el recibimiento:

Como en ocasiones anteriores, el recibimiento en Sevilla fue apoteósico. Una vez más, la respuesta popular fue impresionante. Miles y miles de personas se trasladan a las afueras de la ciudad para recibir a los vencedores que vuelven en autocar desde Madrid. El presidente del Sevilla, Don Ramón Sánchez Pizjuán, y el resto de su junta directiva se unen al cortejo en la Cruz del Campo, al haberse desviado la comitiva desde Carmona, pasando por El Viso y Mairena, para alcanzar Alcalá de Guadaíra, pueblo natal del capitán sevillista Joaquín Jiménez Postigo. El recorrido triunfal desde la propia Cruz del Campo hasta el Ayuntamiento fue un recorrido con numerosísimas paradas y de imposibilidad de marcha debido a la multitud que formaban los que se dieron cita para acompañar la comitiva.

En el Ayuntamiento fueron recibidos por el Alcalde accidental, Señor Bermúdez Barrera. Sánchez Pizjuán ofreció el triunfo una vez más a la ciudad de Sevilla, siendo recogido el gesto con innumerables aplausos por parte del público asistente. El Ayuntamiento premió a cada jugador “campeón” con un reloj Cyma de Oro y una petillera de plata. Al día siguiente, los jugadores visitaron, entre otros muchos lugares, el Sanatorio de Jesús del Gran Poder (San Juan de Dios) donde compartieron con los chicos enfermos la alegría por el éxito logrado.

 
     

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